junio 5, 2026
La historia de Jesús Mazabamba Mora en la ULEAM.
Cuando Jesús Alexander Mazabamba Mora, escuchó que recibiría una computadora portátil para apoyar sus estudios universitarios, pensó que era una de esas promesas que suelen perderse entre los aplausos de un acto protocolario. Sin embargo, días después, una llamada inesperada cambió su percepción. Había sido convocado al despacho del rector de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), Dr. Marcos Zambrano Zambrano. Allí, recibió el equipo que hoy representa mucho más que una herramienta tecnológica: es un símbolo de confianza, apoyo y esperanza para un joven que ha aprendido a convertir cada obstáculo en una oportunidad para seguir adelante.

Originario del cantón Pangua, en la provincia de Cotopaxi, Jesús llegó a Manta persiguiendo un futuro mejor. Actualmente cursa la nivelación de la carrera de Ingeniería Eléctrica, una meta que hace apenas unos años parecía distante para quien enfrentaba incertidumbres personales, económicas y de salud.
“Pensé que era una broma, una simple promesa, pero fue una realidad que hoy me motiva a seguir adelante, a esforzarme y dedicarme a estudiar para lograr mi objetivo de obtener un título universitario. Estoy solo en esta ciudad que no es la mía y estoy aquí gracias al esfuerzo y apoyo de mis padres”, expresa con emoción.
Su historia está marcada por la perseverancia. Tras graduarse del colegio decidió incorporarse al servicio militar obligatorio y fue destinado a la Base Naval de Jaramijó. Durante el tiempo que permaneció allí descubrió una profunda admiración por la vida militar. Motivado por ese sentimiento, postuló para formar parte de la Marina del Ecuador, convencido de que había encontrado su vocación.
Pero la respuesta no fue la que esperaba.
Por razones médicas relacionadas con una condición congénita de labio hendido o fisurado, su ingreso a las fuerzas navales no fue aprobado. Aunque esta condición no había representado un impedimento para cumplir con el servicio militar, sí constituía una limitación para continuar su carrera dentro de la institución.
La noticia lo golpeó profundamente.
“Me deprimí mucho. Sentía que todo lo que había planeado se había terminado”, recuerda.
Cuando parecía que debía regresar a casa sin rumbo claro, el destino le presentó una nueva oportunidad. Mientras visitaba a un amigo militar en Manta, observó en televisión un reportaje sobre una fundación de Quito especializada en cirugías reconstructivas para personas con labio y paladar hendido o fisurado. Sin pensarlo demasiado, tomó la iniciativa de contactarse con ellos.
La respuesta fue positiva.
En septiembre de 2025 recibió la intervención quirúrgica que necesitaba y comenzó un proceso integral de recuperación física y emocional acompañado por profesionales de la fundación. Entre ellos estaba una psicóloga que, con una pregunta sencilla pero transformadora, sembró una nueva posibilidad en su vida.
¿Habías pensado en estudiar una carrera universitaria?
Al principio la respuesta fue negativa. Las distancias, la falta de recursos y la ausencia de universidades cercanas a su lugar de origen parecían obstáculos difíciles de superar. Sin embargo, el acompañamiento recibido le permitió mirar más allá de esas limitaciones.
Con el apoyo de su psicóloga realizó una especie de prácticas en una empresa del cantón La Maná, durante aproximadamente un mes y medio. La experiencia le permitió descubrir áreas técnicas que despertaron su interés y confirmar cuál era el camino que deseaba seguir.
“Al inicio pensaba en estudiar algo técnico, como electricidad o mecánica automotriz. Después de las prácticas me llamó mucho la atención la Ingeniería Eléctrica y decidí que eso era lo que quería para mi futuro”, cuenta.
La decisión estaba tomada. Manta ya no era una ciudad desconocida para él; allí había construido amistades durante su etapa militar y encontró el entorno adecuado para comenzar una nueva historia. Así llegó a la ULEAM, donde hoy da sus primeros pasos hacia una profesión que espera ejercer con pasión y compromiso.
Jesús también comparte una reflexión que habla de su fortaleza interior. Su primera cirugía fue realizada cuando tenía apenas cinco meses de nacido y, aunque convivió toda su vida con su condición, asegura que nunca permitió que esta definiera sus capacidades ni sus sueños.
“Nunca sufrí bullying por mi condición. Siempre la acepté como parte de mí y creo que esa aceptación me ha permitido llegar hasta donde estoy y seguir luchando por mis metas”.
Historias como la de Jesús recuerdan que la educación transforma vidas cuando encuentra voluntad, acompañamiento y oportunidades. Desde la ULEAM, el respaldo brindado a sus estudiantes trasciende las aulas y se convierte en un compromiso con las personas, sus aspiraciones y su crecimiento integral.
Hoy, aquella computadora portátil entregada por el rector representa mucho más que un recurso académico. Es la confirmación de que detrás de cada estudiante existe una historia única, llena de desafíos, sacrificios y sueños por cumplir.
Y mientras Jesús enciende su computador para iniciar una nueva jornada de estudio, también enciende una convicción que lo ha acompañado en cada etapa de su vida: que ningún obstáculo es más grande que la determinación de seguir adelante.
Su historia apenas comienza…