septiembre 10, 2026
Hay personas cuya huella permanece mucho después de que termina una clase, una canción o un encuentro. Milton Macías Ferrín es una de ellas. Docente, músico, artista plástico, poeta y, sobre todo, un hombre que ha hecho de la educación y el arte una forma de servir y dejar huella en las nuevas generaciones de Manta.
La Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, a través de la Facultad de Educación y Turismo y el área de Cultura, le rindió un sentido homenaje que reunió a autoridades, familiares, artistas, docentes y exdocentes de las unidades educativas FAE #4 y Tarqui, que han compartido parte de su camino.

Pero aquella jornada fue más que un reconocimiento. Fue una oportunidad para mirar al ser humano detrás del maestro y del artista.
Quienes trabajaron junto a Milton recuerdan su entrega en las aulas y su cercanía con niños y jóvenes. Para él, enseñar nunca fue solamente una profesión. Fue una vocación y una manera de contribuir a la formación de quienes pasaron por sus manos.
Uno de los momentos más emotivos fue la proyección de un video con testimonios de sus hijos, su esposa y sus hermanos, quienes compartieron recuerdos y palabras de cariño que permitieron conocer aún más al hombre detrás del maestro.
Su historia también está profundamente ligada a la música. La guitarra y las canciones han sido parte de su manera de expresar lo que siente y de acercarse a los demás. Su legado artístico tiene, además, una raíz familiar: durante el homenaje, el coro de la familia Macías, integrado por hermanos, tíos y sobrinos, llevó al escenario esas voces que forman parte de una tradición artística compartida.

Fue uno de los momentos más emotivos de la jornada. La familia cantando junto a Milton representó la continuidad de una herencia que no termina en una sola persona, sino que pasa de generación en generación. A esa emoción se sumó la participación de su nieta, quien le dedicó una canción, protagonizando uno de los instantes más entrañables del homenaje.
Durante el homenaje también se destacó su fortaleza frente a las dificultades. Sus compañeros lo reconocen como un hombre resiliente, un “guerrero” que ha sabido enfrentar los momentos difíciles sin abandonar sus sueños ni su vocación.
En esa lucha está quizá una de sus mayores enseñanzas. Milton no solo ha educado desde las aulas; también lo ha hecho desde su propia vida.
Sus canciones, como se recordó durante el acto, tienen la posibilidad de seguir viviendo mientras existan voces dispuestas a interpretarlas. Esa es la verdadera trascendencia de un artista: cuando su obra deja de ser solamente suya y pasa a formar parte de la memoria de otros.

Y como muestra de gratitud por la presencia y el cariño recibido, Milton tomó su guitarra y regaló al público dos canciones, cerrando el encuentro desde aquello que ha sido parte esencial de su vida: la música.
El homenaje fue posible gracias a la suma de voluntades de personas e instituciones que quisieron reconocer ese recorrido.
Al final, más que una placa o un acto solemne, quedó una certeza: Milton Macías Ferrín ha construido un legado que une educación, juventud, música y familia.

Y mientras un estudiante recuerde a su maestro, mientras una guitarra vuelva a interpretar una de sus canciones o mientras la familia Macías vuelva a cantar reunida, su historia seguirá sonando.
“Porque hay vidas que no terminan cuando concluye un homenaje. Se quedan en las personas que ayudaron a formar y en las canciones que otros seguirán cantando”.